Normativa de los PCB

En 1972, con ocasión de la creación del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), los PCB (policlorobifenilos) y PCT (Policloro-terfenilos) se incluyen entre los 10 (diez) contaminantes orgánicos más persistentes (COP), esto es, susceptibles de bioacumulación y persistentes en el medio ambiente.

El Convenio de Estocolmo y el Convenio de Basilea, más antiguo, definen el marco normativo de su gestión. Además, en 2009 se formó la PEN (Red de Eliminación de PCB, por sus siglas en inglés) para asistir a los Estados en sus esfuerzos de gestión de los PCB.

  • Convenio de Estocolmo

Los PCB forman parte de los doce contaminantes orgánicos persistentes (COP) prioritarios objeto del Convenio de Estocolmo, firmado en mayo de 2001 y aprobado por la Comunidad Europea mediante la Decisión 2006/507/CE, del Consejo, de 14 de octubre de 2004.

Este acuerdo internacional, con fuerza vinculante, establece un marco basado en el PRINCIPIO DE PREVENCIÓN encaminado a garantizar la eliminación, en condiciones de seguridad, así como la disminución de la producción y de la utilización de estas sustancias nocivas para la salud humana y para el medio ambiente. El protocolo entró en vigor el 23 de octubre de 2003, limitando de manera especialmente estricta el uso de PCB y estableciendo su eliminación.

Según el programa PNUMA, un contenido superior a 50 ppm constituye el umbral a partir del cual un producto debe ser considerado contaminado y, por ende, tratado en un centro autorizado.
Con arreglo a las disposiciones de este Convenio, los Estados deberán PROHIBIR, o al menos APROBAR, las medidas legislativas y administrativas necesarias para DETENER LA PRODUCCIÓN Y EL USO DE LOS PCB.

Así pues, los equipos que contengan PCB deberán ser inventariados, etiquetados y retirados antes de 2025 y correctamente almacenados, para luego ser eliminados de manera ecológicamente racional antes de 2028.

  • Convenio de Basilea

El convenio de Basilea es un tratado internacional firmado el 22 de marzo de 1989 con el objetivo de PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD HUMANA de los efectos nefastos derivados de la producción, los movimientos transnacionales y la gestión de residuos peligrosos. Se considera que un estricto control de estos movimientos tiene por efecto alentar la gestión ecológicamente racional de los residuos peligrosos.

En el marco de este Convenio, se han elaborado y difundido Directivas Técnicas sobre Gestión Ecológicamente Racional (GER) de residuos con COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes), sobre todo PCB, con vistas a minimizar la generación de estos residuos y controlar su almacenamiento, transporte, tratamiento, reutilización, reciclaje, valorización y su eliminación final.

Por ello, en el Artículo VIII del Convenio de Basilea se establece que todos los residuos que contengan más de 50 mg/kg de PCB, PCT, PBB, PCN se consideran residuos peligrosos y, por ello, habrán de ser destruidos en instalaciones habilitadas y autorizadas a dicho efecto.

  • Normativa francesa

Desde 1983, una orden ministerial de 10 de octubre de 1983 regula el etiquetado y embalaje de sustancias peligrosas; los PCB están clasificados como “sustancias nocivas”.

En 1987, el decreto 87-59, de 2 de febrero de 1987, prohibió la puesta en servicio de aparatos nuevos con PCB, así como la venta y la adquisición de aparatos que contengan dicha sustancia.

El decreto de 18 de enero de 2001 estableció el plan nacional de descontaminación y eliminación de aparatos con PCB. En dicho plan se fijaba un calendario de eliminación de aparatos que contuvieran concentraciones de PCB superiores a 500 mg/kg con vencimiento el 31 de diciembre de 2010.

Actualmente en Francia, y en su calidad de Estado miembro de la Unión Europea, la normativa referente a los PCB abarca:

  • Medidas de prohibición de la fabricación, comercialización y uso de PCB y otros productos afines, incluidas las condiciones para su recogida, eventual descontaminación, destrucción y eliminación.
  • Medidas relativas a residuos peligrosos, es decir, con un contenido de PCB superior a 50 ppm.
  • Valores límite para alimentos y productos afines, así como matrices medioambientales tanto para seres humanos como para animales.
  • PEN

Poco después de la firma del Convenio de Estocolmo, los países en desarrollo se toparon con múltiples dificultades para cumplir sus compromisos en materia de destrucción de PCB: falta de capacidad de tratamiento, dificultades para inventariar, recursos limitados e incluso dificultades para acceder a la información.

Para paliar estos problemas, se creó la PEN en 2009, con ocasión de la Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo.
La PEN, Red de Eliminación de PCB por sus siglas en inglés, es una estructura de colaboración dedicada a la promoción y al intercambio de información para una gestión ecológicamente racional de PCB.

PEN está integrada por 16 miembros y se reúne anualmente para examinar las acciones emprendidas y determinar la orientación de trabajos futuros, en particular, para elaborar los criterios y el proceso para la elección de soluciones de tratamiento. Asimismo, facilita la coordinación de los diferentes sectores interesados en la gestión de PCB.