¿Qué son los PCB?

  • Definición de los PCB

Los PCB, o policlorobifenilos, son compuestos químicos clorados más conocidos en Francia con el nombre de piralenos. A escala internacional, constituyen uno de los 12 COP (Contaminantes Orgánicos Persistentes).

Designan una familia de compuestos orgánicos clorados de alto peso molecular formados por dos átomos de benceno sustituidos por átomos de cloro.
Se trata de líquidos, según su contenido en cloro, más o menos viscosos (incluso resinosos) insolubles en agua, incoloros o amarillentos, con un olor aromático fuerte.

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Estructura química de los policlorobifenilos

 

Fórmula bruta : C 12 H 10-n Cl n con n=1-10 (y principalmente n=2 à 7)
Masa atómica relativa : 189 – 499 g

  • Los usos del PCB

Los PCB, producidos industrialmente a partir de 1929 y hasta comienzos de los años 80, han sido utilizados masivamente como fluidos dieléctricos en transformadores.

Se obtiene a partir del bifenilo por sustitución parcial de átomos de hidrógeno por átomos de cloro.

Muy pronto los PCB fueron considerados como EXCELENTES AISLANTES ELÉCTRICOS, sus propiedades ignífugas, estabilidad física y biológica, plasticidad e insolubilidad, así como su inocuidad relativa (al menos así se creía en la época) y bajo coste de producción les convirtieron en un “producto milagro” omnipresente a lo largo de los grandes años del desarrollo industrial.

Se distinguen dos tipos de uso:

  • En espacios cerrados: uso como fluidos dieléctricos (aceites), sobre todo en transformadores y condensadores. Se hallan igualmente en ciertos radiadores de aceite u otros equipos eléctricos.
  • En espacios abiertos: diluyentes de pesticidas, lubricantes en turbinas y bombas, en aceites de corte para el tallado de metales, soldaduras, adhesivos, pinturas y papeles autocalco sin carbón…

Esta gran diversidad de aplicaciones dio lugar a una amplia dispersión en el medio ambiente, pudiendo ser las más impactantes las ligadas a vertidos ilegales o a incidentes en su utilización en equipos eléctricos: vandalismo, abandono, explosión de transformadores o condensadores, mantenimiento deficiente, etc.

Desde 1929 (inicio de uso comercial) hasta el 1989, la producción mundial (exc. URSS) se cifra en 1,5 millones de toneladas.

  • Riesgos ambientales y sanitarios asociados

Los PCB son sustancias escasamente biodegradables y con una persistencia muy larga.

Tras su vertido en el medio ambiente, se acumulan en la cadena alimentaria,  se amplifican en los organismos vivos y son resistentes a la degradación.

Estos compuestos se hallan presentes en todos los medios y ecosistemas: no solo en el aire, el suelo, el agua y los sedimentos, sino también, tras su transmisión, en las plantas, los animales y los seres humanos.

Hoy día, las principales fuentes de contaminación por PCB son tanto recurrentes como puntuales:

  • recurrentes debido a las deposiciones atmosféricas (polvo y agua de lluvia), la escorrentía urbana y los vertidos de las plantas depuradoras, con la imagen de la impregnación aún viva de nuestras sociedades.
  • puntuales en casos de vandalismo, debido al atractivo del cobre que contienen los transformadores, vertidos accidentales, negligencias o explosión de transformadores por caída de rayos o sobretensión.

Los efectos negativos de los PCB radican esencialmente en su carácter de disruptores del sistema endocrino.

  • Los planes de eliminación de PCB

En Francia: el plan nacional de descontaminación y eliminación de aparatos que contienen PCB fijaba un calendario de eliminación que vencía a finales de 2010.

A nivel internacional: el Convenio de Estocolmo prevé un vencimiento en 2028.

En 1985, Francia prohibió la producción de PCB por su carácter de “Contaminante Orgánico Persistente”, mientras que en EE.UU. y Alemania su producción ya estaba prohibida desde 1977 y 1983, respectivamente.

En Europa, la utilización de PCB en aplicaciones abiertas tales como tintas, adhesivos, pinturas, barnices, etc. fue prohibida en 1979.

Francia prohibió el uso de PCB en aparatos eléctricos en 1987. Después de que se estableciera tanto la prohibición de la fabricación de PCB como su eliminación y destrucción en varias normas, el decreto de 18 de enero de 2001 definió el plan nacional de descontaminación y eliminación de aparatos con PCB. En dicho plan se fijaba un calendario de eliminación de aparatos que contuvieran concentraciones de PCB superiores a 500 mg/kg con vencimiento el 31 de diciembre de 2010. Actualmente se está preparando una nueva norma para organizar la desaparición progresiva y el tratamiento y eliminación de transformadores y aceites de transformadores que aún contengan trazas de PCB.

A escala internacional, el Convenio de Estocolmo establece que los equipos con PCB deberán ser inventariados, etiquetados y retirados antes de 2025 y correctamente almacenados, para luego ser eliminados de manera ecológicamente racional antes de 2028.

  • Modos de eliminación

Aún hoy en día, solo la eliminación por incineración a 1.200° en condiciones estrictamente controladas y seguida de un enfriamiento extremo constituye el método más seguro.

Trédi St Vulbas es la única planta del mundo que está habilitada y autorizada para asegurar una gestión completa de los residuos de PCB (descontaminación e incineración).

Las características químicas de los PCB, el riesgo que conlleva su posible dispersión y amplificación debido a su gran estabilidad en el tiempo y en el medio ambiente, exigen una GESTIÓN MUY ESPECÍFICA.

Trédi St Vulbas, cuyo procedimiento está basado en estos principios, ESTÁ CAPACITADO para la DESCONTAMINACIÓN DE RESIDUOS CONTAMINADOS CON PCB (condensadores, transformadores…). Tanto su eficacia como su impacto ambiental están estricta y regularmente controlados, hasta el punto que la instalación ha sido designada como la “Mejor Tecnología Disponible”.

Cuando su contenido de PCB es especialmente bajo, y en función del historial del aparato, ciertos transformadores pueden ser rehabilitados, tras su descontaminación, con vistas a su reutilización. En los demás casos, una parte de los componentes tales como masas metálicas se valorizan después de la descontaminación.

Toda la cadena de tratamiento, una vez asumida la gestión de los residuos de PCB y hasta su destrucción, es objeto de controles rigurosos. La planta de Trédi St Vulbas posee desde hace varios años la certificación ISO 9001, ISO 14001 y OHSAS 18001.